La crisis está afectando a los farmacéuticos, que aun manteniendo la calidad y nivel de servicio a los ciudadanos, ven gravemente comprometida la viabiliad de las farmacias.
Los farmacéuticos prestan un servicio esencial en el ámbito sanitario. Desde las oficinas de Farmacia y servicios de centros sanitarios los pacientes y usuarios reciben los medicamentos y otros productos para prevenir y tratar sus problemas de salud. Se trata pues de profesionales sanitarios próximos al paciente y disponibles para resolver los problemas que surgen relacionados con la farmacoterapia. Su cualificación y dedicación hacen de éstos un profesional cercano y fácilmente accesible, dispuesto a ayudar y colaborar con las personas que requieren información concreta para mejorar su estado o una opinión versada sobre su problema de salud.
Con todo, la crisis está afectando muy seriamente a las farmacias, al tener que mantener el nivel y calidad de los servicios que prestan, a pesar de la considerable reducción de los recursos económicos por parte del sistema sanitario público y los propios ciudadanos. Es decir, se mantiene e incluso crece la demanda y provisión de medicamentos y productos para el cuidado de la salud, viéndose por el contrario disminuida su compensación, lo que resulta especialmente alarmante para aquellas farmacias modestas, del ámbito rural y de barrios desfavorecidos, donde su labor es más necesaria.
Un farmacéutico de las afueras de Jerez así lo confirma, pues la crisis ya empezó a notarse en la farmacia en 2009 con un estancamiento de la dispensación de productos sin receta. Y en 2010 los recortes en los precios de los medicamentos y una nueva aportación al SAS, han producido una situación desconocida: la disminución de la cantidad que anualmente se destina al pago de medicamentos. Esta disminución continúa durante este año y se espera que alcance hasta un 20% de lo facturado en 2010. Esta reducción puede parecer pequeña, pero hay que tener en cuenta dos factores: el primero, ya indicado, la novedad de esta situación y el segundo, la caída en la facturación se produce con el incremento del número de recetas, que mantiene su crecimiento del 4,5% anual, por lo que en las farmacias nos encontramos con la situación de que tenemos más trabajo y recibimos menos a cambio.
Esta disminución en el resultado económico de la farmacia está empezando a afectar a la farmacia y el servicio que presta, a pesar de la dedicación y el esfuerzo por mantenerlo. Por tanto, la inquietud de los farmacéuticos está justificada y más cuando la sociedad demanda a la farmacia nuevos servicios que garanticen un uso más eficaz y seguro de los medicamentos.
El resultado de todo esto es un estado anímico en los farmacéuticos que tiene componentes de indignación, de inquietud y de desesperanza. Indignación al ver como se han derrochado los esfuerzos y trabajos con los que la farmacia ha colaborado en la sostenibilidad del sistema sanitario. Inquietud por las nuevas medidas que la falta de recursos obligará a adoptar y sus efectos en la ya "tocada" economía de las farmacias. Desesperanza porque no se tienen en cuenta sus aportaciones para encontrar el camino que nos lleve a poder superar esta situación.
De todos modos, y a pesar de lo negro que está el horizonte, la farmacia, contando con la ayuda de la distribución y los laboratorios, será capaz no sólo de superar la crisis, sino que aportará remedios eficaces a la sociedad.
Otro farmacéutico expresa así su impresión sobre la situación. Desde el inicio de la crisis no hemos parado de escuchar el tópico “A la farmacia no le afecta la crisis, la gente sigue comprando medicamentos”. Y cada vez que lo escucho me viene a la cabeza el mismo pensamiento “Nada más lejos de la realidad”. No podemos olvidar que la farmacia no deja de ser un establecimiento sanitario con un componente comercial, y como tal la crisis repercute en los ingresos. En esta situación todo comercio intenta optimizar las compras, ajustar los márgenes y reducir personal. En este sentido este sector está siendo muy castigado. Somos un sector donde no se nos permite negociar condiciones con muchos de nuestros proveedores ya que las medidas adoptadas lo impiden. Es decir se nos impone como debemos comprar a nuestros proveedores. Por otro lado respecto al margen, también tenemos las manos atadas, ya que éste viene impuesto por decisiones administrativas. Y en este sentido nuestro margen por decisión estatal decrece un día si y otro también. ¿Y reducir plantilla? La farmacia no deja de ser una empresa pequeña con todas sus ventajas y todos sus inconvenientes. Por tanto ante esta situación no tenemos margen de actuación y esto nos hace ser más débiles ante la crisis.
Un farmacéutico de un pequeño pueblo de la Sierra opina que estamos atravesando momentos malos en todos los sectores, y en concreto a nivel de la farmacia rural nos encontramos en una situación un poco más apretada, cual es mi caso.
Y añade: el nivel de vida en general ha descendido, lo cual nos repercute directamente en la venta libre, ya sea parafarmacia, ortopedia, especialidades publicitarias sin receta..., claro que en estas farmacias rurales, a pesar de que estas ventas generalmente suelen ser menores, además se han visto disminuidas. Lo que concretamente mas nos ha afectado han sido los recortes que sucesivamente estamos sufriendo, ya sea en bajada de precios con la consecuente pérdidas en productos almacenados, como bajada de márgenes y condiciones de compras. Estas medidas son indiscriminadas sea cual sea la facturación de la farmacia, por lo que en farmacias rurales con baja facturación se están estrechando los márgenes de beneficios de manera que en algunos casos la situación esta llegando a niveles muy críticos.
Son épocas difíciles donde todos tenemos que poner nuestro granito de arena para intentar salir de esta situación, pero debemos tener en consideración que si queremos un modelo de farmacia de proximidad como el actual, donde se este dando servicio a la totalidad de la población, hay que ser mas sensibles precisamente con esas farmacias que con menos beneficios y seguramente con mas sacrificios día a día, guardia tras guardia, hacen que tengamos posiblemente el mejor modelo de farmacia.
Para otro farmacéutico de ciudad, La salida de productos de parafarmacia y medicamentos publicitarios están experimentando un descenso dramático. Estas ventas de parafarmacia y medicamentos publicitarios han sido durante mucho tiempo el soporte económico para muchas farmacias, permitiendo que éstas pudieran seguir ofreciendo sus servicios a pesar de los recortes, bajadas de precio y aportaciones al sistema con que las diversas legislaciones nos iban obsequiando. Si estas ventas caen al tiempo que se ajusta el cinturón de las ventas a través de receta del Sistema Nacional de Salud, la sostenibilidad de muchas boticas podría estar en peligro.
Y un farmacéutico del centro de Jerez muestra parecidas quejas. Su farmacia es lo que se dice una “farmacia de paso”. Con la crisis económica la gente no viene al centro como antes, para no gastar. De esta forma, muchos negocios del centro han caído sus ventas y mi farmacia no ha sido ninguna excepción. Hemos tenido que hacer dolorosos recortes de personal para poder seguir adelante y ahora estamos solos dos farmacéuticos y nadie más.
Si a todo esto les sumamos que cada vez los medicamentos valen menos debido a la bajada de precios... No se, saquen sus propias conclusiones. Lo que más duele es que la gente sigue pensando que la farmacia es un negocio muy rentable. Yo les digo que para nada.